Parroquia Virgen Medianera, Cartagena


El órgano Cavaillé Coll de la parroquia Virgen Medianera esperaba por largos años un trabajo de restauración. Su puesta en valor, mediante un proyecto FONDART,  ha traído una gran cantidad de consideraciones respecto de la necesidad de recuperar estos magníficos instrumentos, no sólo  relacionadas con la idea, un tanto repetitiva, de la conservación patrimonial, sino también con la recuperación de una memoria viva que permanece en los cartageninos. Múltiples serán las historias en torno a este órgano y a los músicos que acariciaron sus teclas. Cada familia de esta comuna posee, en mayor o menor medida, una vinculación con este antiguo artefacto traído desde Francia. Misas, matrimonios, aniversarios, funerales, bautizos, etc. fueron engalanados con las melodías salidas de sus 270 tubos. Pero el tiempo, la falta de recursos para mantenimiento y una gran cantidad de reparaciones “a la diabla” habían cobrado su precio haciéndolo enmudecer completamente.

Nuestro trabajo se centró en todos los aspectos formales que se desprenden del concepto de restauración. Es así como hemos podido recuperar, con completo apego al instrumento original cada una de las partes constitutivas de este, utilizando técnicas, materiales y herramientas propias de la restauración y organería profesional.

Algunos hitos a destacar:

MUEBLE: en manos de la experta restauradora María Isabel Adriasola, el mueble ha recuperado su antiguo esplendor. El conjunto fue sometido a una exhaustiva limpieza que incluyó el retiro de grafitis, la aplicación preventiva de funguicidas, el afianzamiento de partes estructurales, la fabricación de elementos faltantes (replicando los originales), pulido de barniz y confección de una nueva banqueta para el organista. Todos estos ítems dan como resultado un  mueble que luce completamente renovado. En él resaltan magníficamente los tallados y demás aplicaciones dejadas por las manos maestras de los antiguos ebanistas que lo construyeron.

LA TUBERÍA: el alma de cada órgano es su material sonoro pero lamentablemente la de este instrumento se encontraba severamente dañada. La tubería había sido profusamente sometida a intervenciones que deformaron su voz. El 88% de los tubos de este instrumento presentaba cortes, perforaciones, falta de material, costrones de soldadura y un sinfín de reparaciones chapuceras. A eso debemos sumar la pérdida de 29 tubos que habían sido suplidos con elementos de mala calidad. Por añadidura, la tubería de fachada presentaba una gran cantidad de abolladuras e indicios de haber sido burda y torpemente pulida con lija, virutilla u otro material similar, que dejó profundas rayas y abrasiones. Empero estos problemas todo pudo ser prolijamente restaurado, retornando cada tubo a su forma, largo y diapasón de fábrica. De igual modo se han fabricado todos los tubos faltantes poniendo especial cuidado en replicar los diámetros, aleación metálica y tallas de los tubos originales.  La tubería de fachada ha sido sometida a un intenso proceso de limpieza y pulido consiguiendo, no solo reparar las abolladuras y quitar las abrasiones, sino también un hermoso acabado brillante que da la sensación de estar frente a tubos nuevos.

EL SECRETO: si los tubos son el alma, el secreto es el corazón de todo órgano. Esta pieza corresponde a un cajón o cámara de área rectangular sobre la que se disponen los tubos. Su interior está lleno de canales y válvulas que distribuyen el aire. Lamentablemente este secreto presentaba múltiples filtraciones de aire y traspasos de viento de un conducto a otro. En su interior encontramos manuscrito el año de fabricación del instrumento: 1860. La restauración de esta pieza consideró profilaxis completa, sellado de grietas y canales interiores, cambio de cuero y fabricación de nuevas tetillas y sellos en piel de oveja.

FUELLES: el órgano posee dos fuelles paralelos pequeños que presentaban una gran cantidad de parches y remiendos con cuero de mala calidad pegados con agorex u otro pegamento similar y corchetes. Por añadidura, se distinguía a simple vista un sinfín de maderas trizadas o quebradas selladas con cuero de color beige, curtido al tanino. Para la restauración se importó cuero desde EEUU en un curtido especial para fuelles de órgano. Todo el material fue comprado a la firma Organ Supply Industries de Pennsylvania. La restauración consideró el cambio de todo el cuero, reencolamiento de maderas, restauración de las bombas manuales y sellado de conductos.

La firma húngara Könyves és Fia KFT, especialista en sopladores para órgano, nos suministró un motor de tecnología silente, construido especialmente conforme las particularidades de este instrumento. Así entonces, los fuelles tendrán un caudal de viento constante. Por otra parte, según las características de este motor, el gasto energético será  de tan solo 150 Watts. Si sacamos un cálculo rápido (Watts/Amperaje) el consumo rondará los $23 por hora de uso.

TECLADO: este punto es notablemente sensible. Por medio del teclado el músico descubre el instrumento y se conecta con la poesía que encierran sus maderas y metales. Sin embargo, el descuido había dejado su huella. Sólo se conservaban ocho teclas con el enchape original de marfil, el resto había sido cubierto con un plástico que simulaba malamente el acabado de fábrica. Siguiendo con nuestra línea de restauración, junto con mantener las chapas conservadas, hemos guarnecido todo el teclado en marfil, recuperando así la fineza y elegancia originales.

A pesar que los puntos de restauración sobrepasan enormemente los ítems aquí citados, estos son suficientes para dar cuenta de un trabajo realizado con completo apego a la práctica organera profesional. Sólo resta desear que este proyecto sirva para generar en torno al instrumento una actividad musical permanente, que muestre una nueva cara de Cartagena y un polo religioso cultural inexplorado hasta el momento.